A Derek, uno de tantos marginados y hermosos gatos negros que pierden la vida en la calle porque su color les impide encontrar un hogar..
Golpeaba el gato negro
insistentemente mi ventana.
El miedo y la superstición
no lo dejaban que entrara.
Y volvía cada día,
y otra vez ese golpear...
y de nuevo ese maullar...
Tal fue su perseverancia
que al fin lo dejé pasar.
¿ Qué le ocurre al gato negro
que tanto busca mi regazo ?.
Creí por lo que contaron,
que su presencia, de infortunios
me traería cien años.
El dormia sobre mi brazo.
Jugaba con mis cabellos.
Buscaba con su hocico
mi fria nariz.
¡ Cuál de los dos
habría sido antes más infeliz !.
Desde que se desvaneció
nuestro muro de cristal
la buena suerte me asistió;
hice fortuna y encontré el amor.
Quién osa en mi presencia decir
que un gato negro trae a sus cercanos
condolencia,agravio o mal fin.
Como apareció, desapareció.
Descubrí su hermoso pelaje
adherido al asfalto
y envuelto en sangre.
Ni si quiera los seres más divinos
tienen por qué ser eternos.
Cuenta la verdadera superstición,
que quien desprecie o hiera a un gato negro
de tristeza, desesperanza y soledad
toda la vida se hallará lleno.